Les cortines en la història

Las cortinas en la historia, ¿por qué son importantes?

A lo largo de los tiempos hemos podido comprobar como las cortinas en la historia han destacado por ser un elemento imprescindible en la decoración de interiores.

Las cortinas en la historia: la Edad Antigua

Una de las primeras reseñas sobre las cortinas que se han encontrado está vinculada al arte dramático. Su empleo sería similar al que hoy realiza el telón de boca; es decir, marcar el inicio y el final de la representación, así como de los diferentes actos de los que se compone la obra teatral.

También se han encontrado referencias al empleo de las cortinas como elemento para crear espacios independientes. Especialmente relevante fue el uso de las cortinas en los templos, donde se utilizaban para separar los espacios sagrados de los espacios públicos. Así se hizo, por ejemplo, en los templos judíos de la Antigüedad y en los de la Grecia clásica. Esta costumbre se mantuvo durante la Edad Media y el Renacimiento, cuando se incorporó el terciopelo como tejido para confeccionar las cortinas.

El empleo doméstico de la cortina es habitual ya en los tiempos del Imperio Romano. En este momento, las cortinas se emplean para cubrir puertas y ventanas, ganando con ello privacidad en el interior de las viviendas.

En la Edad Media, y por influencia de los pueblos bárbaros procedentes de centro Europa, comienza a utilizarse la cortina como un elemento aislante. Una función que se mantendrían durante toda su historia, aunque sólo en aquellos elementos que cubrían las ventanas.

las cortinas en la historia

El Barroco transforma la cortina en un elementos de preciosismo, convirtiéndola en materia prima de puestas en escena (se introduce en la escenografía de las obras de teatro) y en la decoración de los palacios (ocupando los grandes ventanales de las viviendas de los más poderosos).

A partir de este momento, además, la cortina se convierte en un elemento más de la decoración de la vivienda, cumpliendo además, su función práctica (aislante del frío y de la luz, así como de las miradas de los curiosos). Un objetivo que se ha mantenido hasta nuestros días.

 

 

Las cortinas en la historia: formas y tejidos

Mientras que en Oriente Próximo las cortinas se confeccionaban con tejidos ricos como las sedas o el damasco; en Roma se optó por tejidos menos nobles, como el algodón y la lana. Eso sí, en las viviendas ricas seguían empleando tejidos al gusto oriental.

las cortinas en la historia

Durante el Renacimiento, las cortinas se confeccionaron de tejidos ricos, se colgaron del techo y sus hojas se recogían con grandes cintas doradas que se abrían y se cerraban para permitir el paso de los transeúntes. En los dormitorios, sin embargo, las cortinas se confeccionaban de manera que cayeran en cascada. Para decorarlas aún más se emplearon bordados, flecos, apliques y guarniciones. En esta época es cuando se desarrolla el tejido estampado. Es decir, es el  o motivos vegetales.

Durante el Barroco la cortina se reinventa adquiriendo formas drapeadas, conformándose de tejidos rellenos en algunas ocasiones en las que se requiere mayor privacidad, e incorporando pasamanería o bordados en oro para sus remates. Digo de estudio son los diseños franceses de los siglos XVII y posteriores, donde la cortina alcanza su mayor esplendor.

Durante el siglo XIX y como vuelta de tuerca de todo lo anterior, se confeccionan unas cortinas excesivamente cargadas y pesadas; en las que se invierten muchos metros de tela. Lo que dificulta, y mucho, su confección y limpieza. Por suerte, esta moda sólo duró un tiempo.

En Pujadas i Martí tenemos una amplia variedad de tejidos con los que puedes confeccionar las cortinas de tu hogar inspiradas en la época que más te interese. Sólo tienes que proponer su ejecución, escoger los materiales, colores y tamaños. Del resto nos encargamos nosotros.

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